A partir del solsticio el Sol se acerca de nuevo a la Tierra y la oscuridad del invierno comienza a retroceder. La Diosa da a luz al Dios renovado, la Crianza Prometida, y el festival representa el ciclo de muerte y renacimiento.
Yule es un tiempo de regeneración, introspección y esperanza. Los árboles de hojas perennes simbolizan la continuidad de la vida; las velas representan la luz que vuelve. Decora el altar con pino, acebo, laurel y frutos de la estación.
Sugerencia para ritual: enciende velas e incienso, honra a la Gran Madre y quema simbólicamente aquello que ya no quieres llevar contigo. Celebra un banquete sencillo.
Correspondencias: verde, rojo y amarillo; pino, ramas verdes, sidra, vino caliente, panes y pasteles.
Fuente: ‘Wicca – A Feitiçaria Moderna’, de Gerina Dunwich