Samhain, pronunciado aproximadamente “Sow-en”, marca el final y el comienzo de un nuevo año. En esta noche el velo entre nuestro mundo y el mundo de los muertos se vuelve más tenue, por lo que es un momento propicio para honrar a los antepasados.
La Rueda del Año no tiene principio ni fin: invierno, primavera, verano y otoño representan nacimiento, crecimiento, decadencia y muerte. Samhain es el tiempo de reflexionar sobre el año que pasó y establecer metas para el que comienza.
En la tradición pagana se honra a quienes partieron hacia el Otro Mundo. Se encienden velas, se preparan alimentos, se dejan ofrendas y se recuerdan sus historias. El Dios muere simbólicamente para renacer en Yule, mientras la Diosa sostiene la promesa de una nueva vida.
Antes del ritual
Manzanas, calabazas, salvia, granos, castañas, granada y vino son correspondencias tradicionales. Medita sobre aquello que deseas dejar atrás y recibe la renovación del nuevo ciclo.